domingo, 5 de julio de 2026

 


Un futuro mejor… 

 VIAJE AL PAÍS DE LOS BLANCOS


-Cartel del film-.

 Al igual que el cine es tantas veces una fábrica de sueños, es obvio, el sueño de todo ser humano -sea amarillo, blanco o negro…- es anhelar, soñar, prepararse y luchar por un futuro mejor… 

 Es el caso onírico y real, poético y realista, del niño ghanés analfabeto Ousman Umar, cuyo sueño estelar, desde que contempló un grandioso e impresionante pájaro metálico, un avión, volar en las alturas, sobre el cielo de su atrasada aldea lugareña africana de Fiaso. 

 Aquel impresionante artefacto volador, acaso obra de gigantes, de superhombres avanzados, -según su padre, chamán del lugar-, le provocó un ambicioso sueño, un realista e irresistible anhelo infantil y juvenil: su gran aventura de futuro, convertirse en uno de esos superhombres, superestrellas, dioses, que podían, a plena luz del día volar por las alturas del cielo, sin caer a tierra como los juguetes que él lanzaba, viajar… 

 Es la historia, el crudo tema real, pero emotivo y entrañable, que trata el libro autobiográfico Viaje al país de los blancos, del propio Ousman Umar, y el filme homónimo del joven cineasta Dani Sancho, basado en ese relato. 

 El interesante y realista libro autobiográfico Viaje al país de los blancos, de Ousman Umar, narra la epopeya de un adolescente que, durante cuatro penosos años, en cuya trayectoria murieron muchos de sus compañeros, se jugó la vida hasta llegar a Barcelona, cuyo nombre escuchado en televisión en una partido del Barça le orientó al destino de su sueño. 

 Aquel niño de cuerpo pequeño que le permitía introducirse en angostos artilugios mecánicos, de escasa formación y conocimientos, inicialmente se ganó la vida como soldador de chapas, en la capital de Ghana, Accra, por el mísero salario de un puñado de arroz diario. 

 Tras una larga y angustiosa travesía en el desierto del Sahara de más de medio mes, en el que al quedar sin agua ni comida, milagrosamente por el hallazgo de la cantimplora de un fallecido, estuvo también a punto de desfallecer, llegó a Libia, donde, según Usmar “la vida de un perro tenía más valor que la de un inmigrante negro”,,, 

 Tras esos cuatro difíciles años de sacrificios y duros trabajos, hasta conseguir el dinero que le exigían las mafias para embarcarse en patera, naufraga, y exhausto, es rescatado por la Cruz Roja; por fin ha llegado a Fuerteventura, donde empieza a hacerse realidad su sueño de viaje al país de los blancos, su tierra prometida… 

Ousman Umar y su libro.

 Atraido por el nombre de Barça, sin saber nada de Barcelona, sólo que allí hay un gran equipo de futbol, Ousman se dirige a la ciudad. Con un pasaje de viaje, un bocadillo, un plátano isleño y una botella de agua que le dieron -como relata-, Umar, duerme en un banco y al despertar de su sueño real, desconcertado y desorientado se encuentra con dos desconocidos ángeles y un cielo abierto: Monserrat Roura y Eva, quienes le indican la dirección de la Cruz Roja… 

 En ese cielo abierto, el inteligente y despabilado Ousman, estudia catalán y español, cursa bachillerato, llega a la Universidad -que tiene que dejar por no poder pagarse los estudios con su sueldo de mecánico de bicicletas- y estudia Relaciones Públicas y Marketing, un máster en Dirección y Gestión de Ongs y funda NASCO Fedding Minds, para ayudar a inmigrantes… 

 Como se connota en su libro, los sueños, de perseguirse con esfuerzo, tesón y enormes sacrificios, sin esfallecer, sí son posibles… 

 En esta ocasión el prestigioso y aclamado dramaturgo y guionista de cine y televisión catalán, Guillem Clua, no lo ha tenido muy complicado. Ousman Umar le ha dado con su best seller el argumento del filme un tanto resuelto y listo al guionista y al cineasta Dani Sancho; en el que diferentes productoras de España y Francia, se han interesado por el proyecto, entre otras: A Tres Media Cine, A Contracorriente Films, Noodles… 

 Guillem Clua, Premio Nacional de Literatura Dramática, otorgado por el Ministerio de Cultura, con su característico buen hacer de guionista, ha conferido al filme el dramatismo, la vivacidad y la proximidad propias del teatro, incrementando el interés del relato realista. 

 Guillem, cuenta con un prolífico historial de una treintena de variadas obras teatrales y una decena de guiones de cine y televisión. Por el filme Los renglones torcidos de Dios, dirigido por el cineasta Oriol Paulo y basado en la novela homónima de Torcuato Luca de Tena, obtuvo la Medalla al Mejor Guión Adaptado del Círculo de Escritores Cinematográficos (2022); siendo también nominado por citado filme y guión adaptado, a los premios Goya y Gaudí. 

Guillem Clua, guionista de Viaje al país de los blancos.

  El historial de premios y reconocimientos del veterano Gillem Clua es impresionante, por lo que resulta obvio colegir que se haya elegido por el joven cineasta Dani Sancho, para guionizar su ópera prima Viaje al país de los blancos; filme que, por discurrir entre una conocida realidad social y periodística, documental -como es la de la inmigración- y su cinematográfica y teatralizada puesta en escena, conlleva ciertas dificultades de credibilidad… 

 Ya con su primera obra de teatro Invisibles (2002), Gillen Clua obtuvo del Premio de Teatro Ciudad de Alcoy, galardón que logró también por La piel en llamas (2004) y por Aldamunt dels nostres cants (El canto de la Bandera, 2017). Su obra Smiley, una historia de amor (2012), en años sucesivos obtuvo: Premio Butaca al Mejor Texto Original y al Mejor Espectáculo, Premio Time Out a la mejor Obra de Creación, Premio Queer de Teatro de Atenas y un extraordinario reconocimiento del colectivo LGBT; por su obra En el desierto (2016), Premio Max al Mejor Espectáculo; por Justicia (2020), Premio Nacional de Literatura Dramática… 

 En definitiva premios a su obra humanista, en la que se tratan siempre con especial atención y sensibilidad las claves de humanismo universal de: la razón, la libertad, la dignidad, la educación… 

 La ópera prima de Dani Sancho, Viaje al país de los blancos, es un filme humanitario y humanista, que auna las vivencias reales del inmigrante Ousman Umar con la experiencia del guionista Gillem Clua. 

 El actual filme tiene otros antecedente cinematográficos sobre el tema de la inmigración: 14 Kilómetros (2007), del realizador cordobés Gerardo Olivares, Premio Espiga de Oro en la Semana Internacional de Cine de Valladolid; y Fuego en el mar (filmado en Lampedusa en 2016), por el cineasta italiano Gianfranco Rosi, Premio Oso de Oro en el Festival Internacional de Cine de Berlín. 

 No obstante el actualizado y didáctico filme de Dani Sancho, acerca de la superación personal, llega a nuestras pantallas en unos oportunos momentos en los que se debaten: en España la controvertida Ley de Regularizacíón de la Inmigración, y en Europa la polémica visita del Papa León XIV a la isla de Lampedusa -principal punto de llegada de los inmigrantes africanos al continente europeo-, lo que ha contribuido al interés por el visionado de Viaje al país de los blancos. 

Ousman Umar, inmigrante, autor de la historia, y Dani Sancho, director del filme.

 Del sencillo, pero emotivo filme, que provoca la comprensión y compasión humanitaria -no sentimentaloide- hacia los inmigrantes, impresiona y destaca la enfática música de la compositora francesa de música de cine, Laetitia Pansanel-Garric, que subraya los momentos álgidos de la historia… 

 Hoy, mientras redacto estas líneas, la convincente voz del Papa León XIV, en su viaje a Lampedusa como en su reciente encíclica Magnífica Humanidad, ha sonado bien claro y fuerte: “los bienes de la tierra pertenecen a todos, sin exclusión, migrantes y no migrantes, la dignidad humana es patrimonio natural de toda persona…” 

 Y a esa clamorosa voz, se une el filme de meridiana sencillez universal Viaje al país de los blancos, de Ousman Umar y Dani Sancho, para hacernos reflexionar sobre tan claras y fuertes palabras… 

 Francisco Montero.