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jueves, 17 de septiembre de 2020



 LAS NIÑAS 

 
-Cartel del film- 

 Un amigo cinéfilo, profesor de sociología, con ocasión del reciente estreno del filme Las niñas, de la realizadora española Pilar Palomero, ambientado en los inicios de la pasada década de los años 90 y sobre la educación sexista en un colegio religioso y otros temas, me comenta con humor… 

 “En los años en que se ambienta la película, mi hija era alumna de educación primaria en un colegio de religiosas. Con motivo de la Navidad, las monjitas indicaron a las niñas hacer un dibujo sobre María y la maternidad de Jesús… Mi Hija dibujó a la Virgen María con una prominente barriguita…” 

 “La niña, tuvo una severa reprimenda: “Jesús fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, no como los demás humanos, ningún gran artista ha pintado así a María…” Y a mí se me llamó al colegio para trasladarme también severas quejas con una larga perorata por la humanísima y poco espiritual ocurrencia de mi hija…” 

 “Tras un paciente y pausado silencio, respondí a la religiosa: Hermana si usted manifiesta saber muy poco sobre el arte y el misterio de la vida; cómo lo va a saber una niña…” 

 Pues bien, ésta es la interesante e intrigante temática de la educación en un colegio religioso, que, basada en sus recuerdos de niña, trata, con buen arte cinematográfico, en su primer largometraje Las niñas, la zaragozana Pilar Palomero… 

 Y digo con buen arte de cineasta, porque ya grandes maestros de Séptimo Arte, como Ingmar Bergman o Robert Bresson, en su cine psicológico, social y religioso, utilizaban la técnica del plano 4/3 -es decir, de formato reducido, propio de los años 90-, pero que es más eficaz para la narración introspectiva, de primeros planos, y adentrarse mejor en los pensamientos, sentimientos y emociones de los protagonistas -para lo que no es muy propicio el formato panorámico o de pantalla ancha… 

Pilar Palomero, Premio Biznaga de Oro en el Festival Internacional de Cine de Málaga, 2020. 

 Pillar Palomero cursó estudios en la Universidad de Zaragoza y en la ECAM -Escuela de Cine y Audiovisuales de Madrid-, donde se graduó como Directora de Fotografía -por lo que concede extrema atención a la fotografía de sus filmes-, y en la Academia de Cine de Sarajevo, donde realizó un Master de Dirección… 

 Palomero, fiel a las claves de un estilo narrativo muy personal realista y sobrio, antes del largometraje Las niñas, realizó como guionista y directora varios documentales y cortometrajes, entre los que se citan títulos como: Niño Balcón (2009), Chan Chan (2012), Noé (2015), La noche de todas las cosas y Horta (2017)… 

 Sus filmes han recorrido con éxito de crítica y público diversos Festivales Internacionales de Cine: Berlín, Varsovia, Lisboa, Sarajevo, Huesca, Málaga… 

 El filme de Pilar Palomero Las niñas ha obtenido en el Festival Internacional de Cine de Málaga (España, Agosto 2020) tres importantes premios: Biznaga de Oro a la Mejor Película Española, Biznaga de Plata a la Mejor Fotografía de Daniela Cajías -premio éste que refrenda también la graduación en Dirección de Fotografía de la propia realizadora-, y Premio Feroz de la Asociación de Informadores Cinematográficos, que distingue a la Mejor Producción Española del año…… 

 Daniela Cajías, directora de la fotografía del filme, aunque nació en Bolivia, es miembro de la Asociación Española de Directoras y Directores de Cine. Se inició vocacionalmente en fotografía en el laboratorio de revelado de su padre y se graduó en este medio expresivo en Buenos Aires (Argentina, 2008). 

 Ha filmado internacionalmente en diversos países latinoamericanos: Brasil, Bolivia, Colombia, Cuba, Méjico, España… Fue seleccionada en 2018 para representar a nuestro país en el prestigioso Programa de Desarrollo de Talentos del Festival Internacional de Cine de Berlín, y ha obtenido premios y reconocimientos a la Mejor Dirección de Fotografía del Cine en diferentes países…

 La fotografía realista de Las niñas, realizada, reiteramos en el formato antiguo 4/3 del cine y la televisión; procedimiento técnico, que extraña hoy a muchos espectadores, habituados a los formatos panorámicos, es, no obstante, un interesante y curioso documento fílmico -artístico y sociológico- de los pasados años 90, en que transcurre la historia del filme…

Expresivo fotograma del filme Las niñas.

 En el filme Las niñas, destaca, sobre todo, el retrato social y psicológico de los personajes, reparando introspectivamente en sus vivencias, sentimientos, emociones…; con los que Palomero retrotrae fidedignamente a sus recuerdos a muchos espectadores… 

 En los sencillos y a la vez complejos personajes del filme Las niñas, con acusada sensibilidad femenina, se evidencian dos mundos contradictorios y antagónicos… El de la España conservadora que persiste en la educación y en muchas de las costumbres, y el de un nuevo país que se abre a la modernidad y al progreso… 

 Según Pilar Palomero, la sociedad española del momento, es una sociedad abierta y en pleno desarrollo: la Expo 92, los Juegos Olímpicos, los nuevos Medios de Comunicación…; sin embargo, la educación permanece enclaustrada en un sistema conservador, hermético y poco abierto… 

 Esas contradicciones se manifiestan en los personajes del filme que, en lo personal actúan entre las imposiciones represivas de la educación -de las monjas y de la madre, liberal pero inquisidora-, frente a los deseos de mayor libertad de las niñas haciéndose adolescentes y jugando a ser mujeres… 

 Natalia de Molina -Madre- y Andrea Fondos -Hija-, en una escena del filme. 

 Aunque el personaje de la niña que se hace adolescente, Celia, puede parecer que tiene características autobiográficas de la realizadora Palomero, ésta ha indicado que son vivencias personales muy diferentes, pero con ciertas similitudes… 

 Natalia de Molina -Adela, la joven madre de Celia, que nunca habla del padre de la niña y quiere lo mejor para su hija, con la que vive sola-, es la protagonista profesional y veterana del filme… 

 Andrea Fondos -Celia, la niña de once años-, es toda una revelación como actriz, cuyo emotivo y complejo papel del despertar a la adolescencia, en una sociedad contradictoria en la que se entremezclan verdades y mentiras, provoca sentida y sincera admiración…

 Francisco Montero.





domingo, 6 de septiembre de 2015







¡AYYY, AYLAN…!

-¿Imagen para un cartel de cine?-

Desde la lejana costa turca de Bodrum en el Mar Egeo, llegaron hasta mis oídos los desgarradores gritos de terror de los pequeños Aylan y Galig Kurdi pidiendo auxilio: ¡Papáááááá… Papáááááá… Papáááááá…! Tras escapárseles a Abdulá Kurdi de las manos, y caer de la barcaza hinchable, en la que huían de los jinetes del apocalipsis…

Hasta esta ancestral tierra de Al-Andalus, donde se fraguó el inalcanzable sueño del diálogo de civilizaciones, culturas, religiones, y del entendimiento entre los hombres, llegaron los desesperados gritos de los pequeños Aylan y Galig, siendo inmisericordemente engullidos -y luego vomitados, para vergüenza del mundo- por un Mediterráneo, que no une ni costas, ni países, ni gentes, sino que los separa…

¿No oíste tú también los gritos y los estertores de agonía de los pequeños…?

¿No los oyó ese Dios Omnipotente, a quien teatralizan las religiones y las iglesias mediterráneas, como a un Buen Padre que ama sobremanera a sus hijos más pequeños…?

Si ese Dios Todopoderoso no es sólo ficción del teatro humano, acaso, sí, los oyera y mutara su agonía por una felicidad inasequible para nuestros conocimientos y conciencias…

Cuando ya es tarde para la familia Kurdi -los pequeños Aylan y Galig y su madre Rehan, quienes acariciaron el sueño de una tierra prometida que no existe-, ahora, ante los gritos de denuncia de la reportera Nilufer Demir, quien captó con su cámara las trágicas e impresionantes imágenes que han conmocionado al mundo, una vez más en los parlamentos y las iglesias resuenan estridentemente los “bla, bla, bla…”, pero ¿y las preventivas soluciones eficaces…?

Kilómetros, kilómetros, kilómetros… de mortíferas alambradas de concertinas -que no se ponen ni en las cercas a las bestias, a los ganados-, han sido hasta la tragedia del pequeño Aylan, las soluciones de los parlamentos, sin que las iglesias se hayan plantado en una persistente huelga de hambre ante ellos…

Menos mal que en la turística playa de Ali Hoca Burnu, la foto reportera Nilufer Demir, puso su grito en el cielo y levantó acta de una tragedia que no es sino una pequeña punta del enorme, helado y duro iceberg de las impuestas y obligadas migraciones por el hambre, la guerra, la muerte, la desesperación…

"Ya no podía hacer nada por Aylan, sino que su grito se oyera en el mundo", ha declarado Nilufer Demir.

Una vez más, la inhumana realidad ha dejado patente que una imagen puede tener más fuerza que millones y millones de descomprometidas palabras… Ahora, los responsables políticos y religiosos, empujados por la incontenible fuerza de las conciencias ciudadanas, no tienen otra opción que apoyar -¿electoralistamente y de mantenimiento en el poder?- soluciones…

Dónde estaban hasta la muerte de Aylan -símbolo de las graves tragedias que aquejan a nuestra sociedad, al planeta…-, las descomunales organizaciones mundiales: la Organización de las Naciones Unidas, ONU, con unos Derechos Humanos que ni muchos países ni iglesias han refrendado, con unas políticas para la paz y el desarme, a cuyas espaldas países miembros que se dicen “apostólicos”, siguen vendiendo armas que alientan el poder, las guerras, las muertes, las devastaciones, los éxodos…; la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura, UNESCO, con unas políticas que no han conseguido aún implantar universalmente los principios de educación y cultura de humanización social…; la Comunidad Económica Europea. CEE -Económica pero poco Social-, cuyos veteranos y soberanos países lideraron ancestralmente el saber, la ciencia, el progreso, el desarrollo… -¿Y la humanización…?-

¿Cómo es que tan poderosas organizaciones internacionales, no han conseguido atajar de raíz los desmanes de los locos de la guerra y evitar los inhumanos éxodos…?

España, que enarboló internacionalmente la bandera de la defensa de los derechos humanos, sin ir más lejos, hace algo más de un año reformó y descafeinó su ley de Justicia Universal, dando mal ejemplo al mundo para el enjuiciamiento de los locos criminales de la guerra…

“¿Si la sal se vuelve insípida quién la salará…?”


Artistas de todo el mundo han interpretado el sueño de Aylan...

Está claro que la autoría de las muertes de Aylan, Galig, Rehan… tiene nombres y apellidos: el de no hervirnos a todos la sangre, nuestra insolidaridad, nuestro silencio…

En estos cruciales momentos de cuestionamiento de la tragedia de los refugiados, me encuentro en Córdoba con un afamado filósofo, admirador de la gran obra del pensador Roger Garaudy, que con tanta contundencia denunció la deshumanización planetaria…

Viene buscando revisar un trabajo del enérgico pensador sobre La Humanización del Hombre, que le patrocinó, precisamente, la UNESCO…

Ha visitado en nuestra ciudad, -para Garaudy, Capital Universal del Pensamiento Unitario- la Torre de La Calahorra, su anterior Fundación para el Diálogo de Civilizaciones y Culturas, y no ha encontrado indicado trabajo…

Contrariado, reprocha: “¡Ya no es Fundación Roger Garaudy, sino Paradigma… Sí, como la Mezquita, ¿paradigma de qué?... de un negocio turístico…!”

Calmo su alterado ánimo, y, en cuestión de su búsqueda acerca de pronunciamientos enérgicos sobre la humanización del hombre, incidimos en la actualidad: de la tragedia de la familia Kurdi, del éxodo de guerra, de los refugiados…

¿Acaso, algún niño, salvo su dolor de estómago o enfermedad, pueda creer que el éxodo es una aventura, un juego...?

-¿Puso la Creación a los hombres de buena voluntad, concertinas en sus caminos…?

-Mientras haya una sola cuchilla en esos caminos, una organización que se dice social y la consienta, sólo será una jauría de lobos…

-Numerosos argumentos y guiones sabemos se preparan ya para la realización del trágico filme ¡Ayyy, Aylan…!

Francisco Montero.