Esperanza de un mundo nuevo…
EL CHICO Y LA GARZA
-Cartel del film.-
Los Premios Pincesa de Asturias -a las Artes, Comunicación y Humanidades, Investigación Científica y Técnica, Cooperación Internacional, Ciencias Sociales, Letras, Concordia, y Deportes- que se celebran anualmente en Oviedo (España), pero son de carácter internacional; el de Comunicación y Humanidades, en esta edición de 2026 celebrada del 19 al 24 de octubre, se le ha otorgado al Estudio de Cine de Animación Japonés GHIBLI, por su valiosa y meritoria trayectoria internacional en el mundo cinematográfico de los dibujos animados.
Durante citados días, se ha exhibido un nutrido repertorio de los filmes más destacados de la productora, creada por el célebre tamden de cineastas japoneses Isao Takahata y Hayao Miyazaki en el que figuraban los títulos: El castillo en el cielo (1986), La tumba de las luciérnagas (1988), Porco Rosso (1992), La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chiriro (2001), El castillo ambulante (2004), Ponyo en el acantilado (2008), El recuerdo de Marnie (2014) y El chico y la garza (2023), finalizando el ciclo.
Pues bien, con motivo de la divulgada celebración, algunos cines españoles han aprovechado el evento para reponer algunos de los citados filmes, caso del humanista El chico y la garza, de Hayao Miyazaki, el más recentemente realizado.
El Estudio de Animación GHIBLI, creado por los realizadores japoneses Isao Takahata y Hayao Miyazaki, por sus exitosos filmes de valores y su fecunda y ejemplar trayectoria creativa, es ya una leyenda en la Historia del Cine de Dibujos Animados.
Para el conocimiento de Isao Takahata, fallecido en abril de 2018, podemos revisar en este blog la reseña publicada el 9 de mayo del presente año, con ocasión de la reposición de su filme El cuento de la princesa Kaguya, basado en el célebre cuento japonés y universal de El cortador de bambú.
Hayao Miyasaki, hijo de Katsuji Miyasaki -director de Miyasaki Airplane, empresa constructora de componentes aeronáuticos-, y de Yoshico Miyazaki -madre que falleció a temprana edad de tuberculosis-, nació en Bunkyo (Tokio) en 1941; datos significativos éstos influyentes en su trayectoria. La profesión aeronáutica del padre y la muerte de la madre, le inspirarían el emotivo filme El viento se levanta -protagonizado por un joven ingeniero constructor de aviones y su prometida enferma de tuberculosis-.
El cineasta Miyasaki, dada su avanzada edad de 85 años, no vino a Oviedo (España) a recibir el Premio Princesa de Asturia, a la Comunicación y Humanidades, siendo recogido por Kenichi Yoda, presidente del Estudio GHIBLI.
Miyazaki, no obstante sus primeros estudios y graduación en Ciencias Políticas y Económicas en la Universidad de Gakushuin -orientados a la profesión del padre-, su afición a la literatura infantil, los cómics, el anime y manga, determinarían su vocación y profesión…
Expresiva caricatura de Miyazaki, entre los personajes de sus filmes.
En los inicios de la década de 1960, el cineasta inició su carrera en la empresa Toei Animation, como dibujante intercalador, escalando pronto el puesto de jefe de animación y colaborando en diversos proyectos de otros realizadores, como el veterano Yasuo Otsuka, quien fue su maestro y mentor.
En 1968, como experimentado animador jefe, diseñador y conceptualista, colaboró en el filme Las aventuras de Horus, Príncipe del sol, dirigido por Isao Takahata, con quien más tarde fundaría el Studio GHIBLI. Se iniciaba así la fecunda historia de un estudio de animación japonés, cuyas producciones competirían con las afamadas y prestigiosas, en occidente y mundialmente, de Walt Disney.
Miyazaki, en vertiginoso ascenso creativo, durante algunos años siguió colaborando con Toei Animation y otras productoras y realizadores; y en versiones japonesas, de filmes muy populares y conocidos como El gato con botas o Pippi Calzaslargas, entre otros. Consolidando, paulatinamente, su genialidad…
En sus colaboraciones con Isao Takaha, algunas de ellas basadas en personajes populares de la literatura occidental -Heidi, de la autora suiza Johanna Spyri, Marco, de los Apeninos a los Andes, del italiano Edmondo de Amicis, o Ana de las tejas verdes, de la canadiense Lucy M. Montgomery-, su autoría, creativa visual, plástica y estética de dibujante, va creciendo también como guionista, y ganando en ideas, conceptualidad, humanismo…
Características claves éstas de su obra personal, siendo denominador común de ellas, en todos su trabajos. Como guionista, realizador o productor, es autor de más de una veintena de obras. En su filmografía como realizador son memorables entre otras, las ya citadas: La princesa Mononoke, El viaje de Chiriro, El castillo ambulante, Ponyo en el acantilado o El chico y la garza…
Por citados filmes ha sido reconocido con más de una treintena de importantes Premios internacionales en los galardones de: Globo de Oro, Oscar, BAFTA, César, Crítica Cinematográfica, Satélite, Berlín, Venecia, Academia Japonesa…
Como guionista son destacables sus filmes: Panda Kopanda, Horu en el reino de los gatos, Susurros del corazón, La colina de las amapolas o El Chico y la garza…; en los que son claves los temas de humanismo personal y social, los valores éticos y morales, las relaciones con la naturaleza…
Expresivo fotograma del adolescente Mahito, protagonista de El chico y la garza.
Numerosos tratadistas coinciden en afirmar que los filmes de Miyazaki son plurívocos, complejos, ricos en ideas y pensamientos y requieren lecturas polisémicas, y a veces difíciles de interpretar. Como cuentos animados, para cinéfilos muy diversos, no tienen una moraleja evidente, denotativa, sencilla, caso de El chico y la garza, su último filme y acaso su testamento cinematográfico…
Para el mejor entendimiento de este filme es conveniente remitirnos al simbolismo cultural, ancestral y tradicional del personaje de la garza. Ya en el antiguo Egipto se la asociaba a una deidad relacionada con la creación y el renacer; en Grecia se la relaciona con la espiritualidad y la vida natural; en la cultura Cristiana, se la identifica con la vida interior, la reflexión, guía espiritual y la paz; en Japón y otros países orientales como China, es símbolo de longevidad, buena fortuna y prudencia a fin de evitar conflictos… Significados éstos que resultan connotables en el filme de Miyazaki.
En El chico y la garza, la historia de “las peripecias de búsqueda de Mahito -su protagonista- de su tia madrasta Natsuko, desaparecida en extrañas circunstancias”, dan linealidad y continuidad a la narración. En el filme, el estado de buena esperanza de la tía Natsuko es de extraordinario interés por representar o simbolizar la buena esperanza de un mundo nuevo y una vida mejor…
-En el filme hay un expresivo y sugerente plano de detalle en el que Natsuko lleva la mano de Mahito hasta su vientre, para que éste “palpe su estado de buena esperanza”…
Es la sutil y encomiable moraleja principal de esta historia de Miyazaki para un mundo actual saturado de guerras, luchas, confrontaciones sociales entre países, y desastres naturales; como consecuencias de las ambiciones sin límites y la artificiosidad planetaria…
Simbólico fotograma del filme: Natsuko, en buena esperanza, guía a un hostil viejo mundo.
Entre una fantasía, visual y temática pletórica de imaginación, desbordada, y el realismo mágico que posibilita el cine de animación de Miyazaki, El chico y la garza es un filme muy sugestivo y sensible que emociona y conmueve.
Junto al guión y su bella y espléndida puesta en imágenes animadas -realizadas con procedimientos tradicionales-, resalta en el filme la polifacética y enfática música del magistral compositor y director de orquesta japonés Joe Hisaishi, colaborador habitual del Estudio GHIBLI y de Hayao Miyazaki.
Hisaishi es autor de más de cien bandas sonoras cinematográficas, con partituras muy armoniosas que conjugan la música clásica japonesa y europea con la novedosa y electrónica experimental, provocando conmoción, sensaciones y emociones. De los filmes musicalizados por el artista, se dice son también, en sí mismos, brillantes conciertos. Por ello ha sido galardonado con una treintena de importantes premios cinematográficos y musicales.
La música de El chico y la garza fue distinguida en 2024, por la Asociación Internacional de Cinéfilos con el Premio a la Mejor Banda Sonora del año.
En definitiva, El chico y la garza, es un filme inolvidable y muy positivo, con sobrados valores artísticos y humanos, para ser merecedor del Premio Princesa de Asturias a la Comunicación y Humanidades, por motivar en la esperanza de un mundo nuevo, entre otros temas.
Francisco Montero.




