miércoles, 26 de octubre de 2016






YO, DANIEL BLAKE

-Cartel del film-

Hace unos días leía a un teólogo jesuita de cierto prestigio, mentor católico influyente de un centro superior de estudios empresariales, que “el capitalismo es el sistema económico conocido más perfecto”…

No me extraña, por tanto, que un familiar muy allegado, licenciado en ciencias empresariales en ese centro, sea un denodado defensor fervoroso del catolicismo y del capitalismo; o sea del liberalismo económico tan conjugado y avenido entre ambas directrices…

Tampoco es de extrañar que el sueño de la Europa de Adenauer, Schuman, Gasperi…, pervertido por el liberalismo, el capitalismo fagocitador, se encuentre hoy en quiebra social…

Es la razón por la que países como Inglaterra, hayan adjurado del sueño de Europa, queriendo salir de la Unión -“brexit”-, por su ineficacia, y que tanta pobreza social está causando…

Y es también la razón por la que Kenneth Loach, una vez más, en su cine de realismo social crítico, desmonta los entresijos políticos de un sistema neoliberal, capitalista y corrupto, que, mediante una poderosa burocracia gobernante, somete al indefenso y desafortunado trabajador…

El filme Yo, Daniel Blake, es la expresiva y representativa historia de ese desprotegido trabajador, víctima de un infarto y víctima de un sistema político que no protege ni su salud, ni los derechos supuestamente adquiridos en su larga vida laboral…

Es la consabida historia mayoritaria en la que, injusta y lamentablemente, ha caído la supuesta Unión de Europa, atenazada por lazos prevalentemente economicistas -para beneficio de los poderes fácticos, de muy pocos- y poco o nada sociales y humanos, como denuncian el guionista Paul Laverty y Ken Loach en su aplaudido filme…

Paul Laverty, guionista y Ken Loach, director del filme.

De Paul Laverty, guionista habitual de Loach, ya hicimos referencia en nuestra anterior reseña -de 16 de mayo, en este blog-, al tratar el filme El olivo de Iciar Bollain, de quien es pareja el escritor…

En citada referencia se apuntaba, entre ambos cineastas, una estrecha y permanente colaboración, y una plena identificación cinematográfica y humanista, que han redundado en una fructífera obra en común…

Entre los reconocidos y muy premiados filmes nacidos de citada colaboración, destacan: Mi nombre es Joe, Pan y rosas, Felices dieciséis, El viento que agita la cebada, En un mundo libre, Yo, Daniel Blake…

De tendencia trotskista, adepto a la revolución permanente y a combatir el burocratismo férreo -mal endémico de los poderes gobernantes, para control y sumisión de la sociedad-, el octogenario Loach, revalida con este filme, su larga y experimentada trayectoria humanista en defensa de los más débiles y desprotegidos…

La sumisión política y maquiavélica, impuesta por la fuerza y la coacción de los poderes fácticos -entre ellos la falsa justicia y el derecho, como poderosa arma legislativa de los gobernantes-, son temas que, de manera explícita o implícita, están presentes en la obra del lúcido y crítico cineasta…

En Yo, Daniel Blake, aparecen también, entre otros, de forma emotiva y contundente, los temas: de la pobreza infantil, de la carencia de alimentación, del hambre, de los bancos de alimentos, como recurso caritativo cuestionable de una sociedad incapaz de hacer prevalecer la justicia y los Derechos Humanos, y entre ellos el fundamental del trabajo, como medio para una vida digna, saludable, mínimamente segura…

Expresiva escena de los protagonistas, en un banco de alimentos.

El expresivo e impresionante filme de Laverty y Loach, es un relato de continuas situaciones patéticas, que reflejan muy viva y fielmente, pero sin efectismos ni concepciones al melodrama fácil y sensiblero, cruciales situaciones del mundo de los trabajadores desfavorecidos de hoy, en una Europa que se etiqueta como desarrollada y progresista…

Resultan muy estimados en el filme los papeles de los protagonistas: Daniel Blake -carpintero sin trabajo y enfermo del corazón, en lucha contra una burocracia que le imposibilita adaptarse a su precaria situación-, interpretado por el veterano Dave Johns; y el de la joven Rachel -madre soltera, sin trabajo, sin recursos y con dos hijos a su cargo-, interpretado por la expresiva Hayley Squires…

La militancia socialista en el cine, de Ken Loach no es reciente, sino una constante en su dilatada y prolífica trayectoria profesional. Tras graduarse en derecho y dar sus primeros pasos en el teatro y la cadena de televisión BBC, se despertó su vocación por este medio audiovisual en el que realizó sus primeros trabajos como director, interesándose desde sus inicios por las situaciones de injusticia social y de las gentes oprimidas…

En su larga carrera de más de sesenta años, alterna su quehacer entre cine y televisión, realizando para este medio, entre series y documentales, una veintena de trabajos. Entre ellos, obtuvo gran éxito su docudrama Cathy come home -“Cathy desahuciada”-, en el que se tratan las duras vivencias de las gentes desahuciadas y los sin techo. Sus documentales “Cuestion de liderazgo” -A question of leadership-, en los que se critica la férrea política de recortes -para los más oprimidos, no para los pudientes- de “La Dama de Hierro”, Margaret Thatcher, que tanta pobreza generó, fueron prohibidos en la cadena de televisión británica Canal Cuatro…

Elocuente secuencia de protesta en Yo, Daniel Blake.

Para el cine, realiza una treintena de filmes, todos ellos incidentes en su persistente temática de justicia social y defensa de las gentes más desfavorecidas.

De manera distinta al complaciente cine social europeo del neorrealismo italiano o la nueva ola francesa, el cine de Loach contra las ideologías y los poderes dominantes -por los que suele ser rechazado, pero de gran aceptación general por el público y la crítica especializada-, es muy clarividente, demoledor, comprometido…

En su filmografía, con la que ha obtenido los mayores reconocimientos internacionales del cine europeo, destacan: Agenda oculta y Lloviendo piedras -Premios de Jurado del Festival de Cannes-, Tierra y libertad -Premio Ecuménico y FIPRESCI Internacional de la Crítica-, Felices dieciseis -Espiga de Oro en la SEMINCI de Valladolid-, Solo un beso -Premios: del Jurado en el Festival de Berlín, César de la Academia Francesa a la Mejor Película Europea y Premio del Público en Valladolid-, El viento que agita la cebada -Palma de Oro en Cannes-, En un mundo libre -Premio al Mejor Guión en el Festival de Venecia-, Yo, Daniel Blake -Palma de Oro en Cannes, Premio del Público en el Festival de San Sebastián…

Francisco Montero.

lunes, 26 de septiembre de 2016






EL VIENTO SE LEVANTA

-Cartel del film-

España, mundialmente reconocido, siempre ha sido un país de grandes pintores, ilustradores, cineastas animadores…

Y José Ramón Sánchez, sin lugar a dudas, ha sido y es el polifacético y gran humanista español de la pintura, la ilustración de libros, la realización de cine de dibujos animados para niños…

Recordemos su extraordinaria obra pictórica e ilustradora de libros: El Quijote, La Biblia, Nijinski y los ballets rusos, La gran Aventura del Cine, 50 Años del Cine Español, El Siglo del Cine, Moby Dick, La Divina Comedia, El taller de los maestros, Cuando el abuelo fue niño…; sus dibujos en los pioneros Estudios Moro, su filmes de animación: Pablito -sobre la infancia de Pablo Picasso-, El desván de la fantasía…

Nuestra amistad, y mi admiración por la obra de José Ramón -que me desveló y familiarizó con los inefables entresijos de la fantasía y la magia del cine de animación-, me indujo a una especial atención por el Arte de Artes de los Dibujos Animados, en el que ha confluido el mejor humanismo de todas las bellas artes, y de manera muy particular el de la literatura.

Motivados por la cautivadora magia y el enamoradizo “duende” de la polifacética y prolífica obra del genial autor José Ramón Sánchez, multitud de cinéfilos nacionales e internacionales, han sido atraídos al fascinante mundo -¡milagroso elixir de la permanente infancia y juventud…!- de los dibujos animados…

Méliès el Mago, pintura e ilustración de José Ramón Sánchez para su obra El Siglo del Cine.

En el olimpo del apasionante universo de los dibujos animados, junto a pioneros y realizadores, como: Quirino Cristiani, Manuel García Ferré, Walt Disney -y tantos otros…- no podía faltar el gran maestro del cine de animación y manga japonés -man, hombre y ga, dibujo-, Hayao Miyazaki, autor de El viento se levanta

Con una decena de largometrajes de animación para el cine, otras tantas series de dibujos animados para televisión y una cincuentena de los más importantes reconocimientos cinematográficos -entre premios y nominaciones- por su obra, Miyazaki, es, sin duda, uno de los grandes genios internacionales de la Historia del Cine de Animación.

Desde que cautivara al mundo con su trabajo, en las populares y conocidas, por humanistas y naturalistas, series televisivas de Heidi y Marco, Miyazaki ha escalado una fulgurante y exitosa carrera, prácticamente, en todos los roles del cine de animación -dibujante, guionista, productor…-; creando además, junto a Isao Takahata, los famosos estudios japoneses de animación Ghibli.

Ghibli, cuya palabra y fonética japonesa alude a “soplo de viento”, tuvo connotaciones desde su creación, en alegóricas intenciones de insuflar un nuevo aire creativo al cine de animación.

Indudablemente, con filmes de extraordinaria diversidad temática, Miyazaki, ha aireado a nivel mundial, con la originalidad y frescura propias del anime y el manga japonés, el cine de dibujos animados.

Por citadas originalidad y frescura, en su filmografía destacan los títulos: Nausicaä del Valle del viento (1984), El castillo en el cielo (1986), Mi vecino Totoro (1988), La princesa Mononoke (1997), El viaje de Chihiro (2001), llegando su consagración definitiva como genial creador del cine de animación con el filme que se reseña El viento se levanta (2013).

Por los valores creativos, artísticos y humanos, sus filmes han sido premiados, entre otros, con los máximos reconocimientos cinematográficos de: la Academia Japonesa del Cine, la Academia Inglesa -Premio BAFTA-, la Academia Francesa -Premio César-, en el Festival Internacional de Cine de Venecia -León de Oro a la Mejor Carrera-, en el Festival Internacional de Berlín -Oso de Oro a la Mejor Película-, el Festival Asiático de Cine de Mainichi, en los Estados Unidos -Premio de la Asociación de Críticos de Cine, Premio Satellite, Premio Annie, Oscar Honorífico-…

Expresivo autorretrato de Hayao Miyazaki.

Los filmes de Miyazaki, no sólo deleitan por su belleza sino que plantean a los pequeños, jóvenes y mayores, sencillas pero enjundiosas reflexiones acerca de los valores humanos, espirituales, sentimentales, sobrenaturales y naturales como: la superación de las dificultades, la trascendencia de nuestros actos, la solidaridad, el esfuerzo, el sacrificio, el amor y el respeto a la naturaleza…

Buena parte del humanismo de la última obra de Hayao Miyazaki, está, sin duda, inspirado en la aleccionadora filosofía del genio de la poesía pura, como fue Paul Valery; emotivo autor que en su poema El cementerio marino, intentaba despertar los ánimos caídos con sus sugestivos versos, de los que se hizo célebre: ”El viento se levanta!... ¡Tratemos de vivir!"...

Significativa expresión ésta que ha dado título e inspirado el contenido del filme de Miyazaki.

El viento se levanta no es una historia animada infantil; es un filme junior, inspirado en la historia familiar del propio padre de Hayao Miyazaki, que trata paralelamente la historia de la evolución y el progreso de la aviación japonesa, a través de la investigación y el trabajo de un joven y talentoso ingeniero aeronáutico…

Katsuji Miyazaki, padre de Hayao, fue constructor de timones para aviones de combate en su fábrica Miyazaki Airplane… Su madre, Dola Miyazaki, siendo él niño, enfermó de tuberculosis y tras largo y penoso padecimiento murió, unos años después de que el joven se graduara en ciencias políticas y economía, formación que no ejerció por dedicarse a los dibujos por influencia de su tío el dibujante Tezuka Miyazaki…

La joven pintora Nahoko y Jiro el ingeniero aeronáutico, protagonistas del filme.

Por citada experiencia y vivencias familiares, y basándose en la novela del escritor japonés Tatsuo Hori, El viento se levanta nos narra la historia de un joven ingeniero aeronáutico Jiro Horikoshi, -que sueña con volar pero no puede por su miopía, soñando también  con trasladar los logros de la aviación de guerra a la aviación civil-, y su romántica y sacrificada relación con la joven pintora Nahoko Satoni, que enferma de tuberculosis…

El filme, es una hermosa y romántica alegoría sobre el mundo de las aspiraciones y los sueños humanos, que tantas veces se truncan en la vida; pero que, a pesar de ello, hay que sacar el mejor provecho y disfrute de las circunstancias adversas e inclementes… Es la poética filosofía de Paul Valery -reflejada en la novela de Tatsuo Hori-: ¡Tratemos de vivir!...

El viento se levanta, como la mayoría de la obra de Miyazaki, ha pasado casi desapercibida, tarde y con más pena que gloria por las pantallas de nuestro país…

Afortunadamente, sus mejores filmes podemos encontrarlos en dvd.

Francisco Montero.

viernes, 12 de agosto de 2016







HUMANO

-Cartel del film.-
Acaso su difusión en internet-youtube -en tres episodios, con más de tres horas de duración-, en cuyo medio este extraordinario y grandilocuente documental, cuenta ya con un impresionante número de millones de visualizaciones, influya en que cinéfilos, amantes de la gran pantalla cinematográfica, no lo vean en multitud de salas de cine de todo el mundo…

Responsables de las fundaciones francesas que lo patrocinan, Bettencourt Schueller y Good Planet, al igual que el propio realizador Yann Arthus-Bertrand, han afirmado que el filme -de grandes valores humanos-, antes que nada, pretende humanizar y contribuir a un mundo mejor…

De hecho, diferentes centros de estudios de diversos países, vinculados a la UNESCO, han colaborado con el proyecto del filme, dados sus valores educacionales acerca del hombre, el humanismo, los derechos humanos…; así como sobre la insólita belleza natural de muchos lugares del planeta que, precisamente por el bien de la humanidad, deben preservarse…

La difusión, un tanto altruista, del magno documental Human, está siendo posible gracias a la colaboración de citadas fundaciones Bettencourt Schueller y Good Planet, a las que puede solicitarse, un pase especial del filme, con fines culturales y educacionales.

La Fundación Bettencourt Schueller, es obra de Liliane Bettencourt Schueller -heredera del imperio de la firma de cosméticos L’Oreal-, considerada en los medios económicos como la mujer más rica del mundo, que en cierta ocasión dijo: “La vida me ha dado mucho y yo debo de dar mucho…

La Fundación Good Planet es obra del fotógrafo, guionista y realizador del filme, Yann Arthus-Bertrand, muy empeñado en la humanización y mejora de la vida en el planeta…


Liliane Bettencourt Schuelller y Yann Arthus-Bertrand.
El prestigioso fotógrafo, escritor y cineasta francés, Yann Arthus-Bertrand, nacido en París en 1946, se inició en el mundo de la imagen como fotógrafo de animales en una reserva de Kenia. Posteriormente, se especializó en fotografía aérea, publicando más de sesenta libros y presentando exposiciones en varios países, siendo también sus trabajos muy divulgados por la revista National Geographic.

Como cineasta ha realizado una septena de filmes documentales, entre los que destacan: La tierra vista desde el cielo (2004), Home (2009), Planeta Océano (2012), Human (2015) y Terra (2016).

Human, el filme que se reseña, fue presentado como primicia mundial en una sesión especial de la Asamblea General de la ONU, con motivo del 70 Aniversario de la Organización, y en el Festival Internacional de Cine de Venecia, 2015, en cuyas sesiones tuvo una apoteósica acogida y éxito.

El filme, para el que se hicieron más de dos mil entrevistas, en más de 60 países e idiomas diferentes, es el segundo filme de Arthus-Bertrand de temática humana, similar a Home, para el que fueron entrevistadas más cinco mil personas y tuvo más de seiscientos millones de visionados, que Human pretende superar.

La temática humanista del filme, a través de entrevistas cortas y muy seleccionadas -a pequeños, jóvenes y mayores-, es bien concreta y muy eficaz: la sabia e insuperable filosofía del sentido común de las gentes…

Las entrevistas tratan multitud de temas y aspectos esenciales a la vida y a la mayoría de las gentes, en la actualidad: el trabajo, la explotación laboral, el paro…; la pobreza, la miseria, la indigencia…; la paz, la guerra, la violencia y sus consecuencias…; el odio, la venganza, el perdón…; las diferentes formas del amor -familiar, en pareja, solidario, sacrificado…-; monogamia, poligamia, homosexualidad, heterosexualidad…; infelicidad y felicidad, el sentido de la vida, sus fines…; ideologías, políticas…

Aunque de todas las entrevistas se desprenden abrumadoras y contundentes enseñanzas, muchas de ellas, son inolvidables, como la realizada, por ejemplo, al revolucionario y humilde político uruguayo José Mujica -quien dedicaba el noventa por ciento de su sueldo de presidente del país a combatir la pobreza y, cuya filosofía de vida sencilla y modesta, dio lugar a su interesante biografía “La felicidad en el poder”-…

José Mujica y Yann Arthus Bertrand.
Human es todo un compendio de filosofía popular universal. Es la filosofía vivencial -sin teorías intelectualistas, ni abstracciones ambiguas- del hombre de hoy: lo que piensa, lo que siente, lo que sufre, lo que sueña…

Desde el punto de vista formal, el filme impresiona y desconcierta: desde bellísimos planos generales de la naturaleza o de magnas aglomeraciones humanas, pasa a primerísimos planos individuales, introduciéndonos introspectivamente, tras sus rasgos personales más grandilocuentes y expresivos, en su sobrecogedora intimidad…

Un bellísimo y representativo plano aéreo general del filme, del hombre en la naturaleza, es el de una caravana humana y de yaks, transitando por el valle del Indo sobre las dunas próximas a Skardu, en Gilgit-Baltistán (Pakistán).

Notas explicativas en la web del filme, nos aclaran que: “Los yaks viven entre los dos mil y cinco mil metros de altitud. Son poderosos mamíferos domesticados y adaptados al Himalaya, que pueden transportar más de ciento veinte kilos de carga. Sus largas caravanas posibilitan el comercio de infinidad de productos entre las regiones y poblaciones más recónditas, de la inclemente cordillera asiática más alta del planeta…

Caravana humana y de yaks, sobre dunas del Indo.

Las claves narrativas características de todo buen documental: autenticidad, verismo y realismo, alcanzan en Human una sincera e insuperable expresividad; no propias de las sofisticadas, falaces y falsas comunicaciones de las sociedades de hoy…

De su narración en primerísimos planos, impacta en el espectador su lenguaje no verbal de gestos, miradas, lágrimas, sonrisas…

De hecho el filme, que a pesar de las calamitosas vivencias humanas que nos presenta, pretende propiciar actitudes positivas y optimistas en el espectador, concluye con un plano destacado en el que se asevera que la sonrisa es el lenguaje más universal y que todo el mundo entiende

La emotiva música del prolífico y célebre compositor francés Armand Amar -quien cuenta en su haber con un centenar de composiciones para el cine, la televisión y el teatro-, confiere espiritualidad y agrado al filme.

En definitiva, Human, es un filme que en ningún centro de estudios medios y superiores del planeta, debiera ser desconocido…

Francisco Montero.

sábado, 16 de julio de 2016







EL VERANO DE SANGAILE

-Cartel del filme-.

Dadas la inestabilidad y la inseguridad del mundo y las sociedades de hoy -cada día más cambiantes-, cualquier edad, cualquier etapa de la vida, cada vez resultan más difíciles de vivir, atenidas a múltiples mutaciones y a cambios profundos y constantes…

Máxime en la adolescencia, esa inmadura edad del autodescubrimiento, que gravita entre los deseos y la realidad, los sueños y los miedos…, y en la que aún no se han fijado en la personalidad los pensamientos, los sentimientos, la sexualidad…; la persona que se va a ser…

En tan interesante tema, con sutilidad y delicadeza, la realizadora lituana Alante Kavaité, trata en su filme, el complejo mundo de la sentimentalidad, la sensualidad y la sexualidad, de dos chicas adolescentes, de personalidades muy diferentes y contrapuestas…

Kavaité, repara esencialmente, con extraordinaria sensibilidad, realismo y poesía, en la tímida e insegura adolescente Sangailé, quien -metafóricamente, en un país como Lituania, donde los Festivales Aéreos son muy populares-, sueña con volar alto, pero tiene miedo a las alturas, a la realidad…

La adolescente de diecisiete años Sangailé -personaje interpretado por Julija Steponaityte-, tiene junto a sus aburguesados padres un acomodado entorno, pero -al igual que su desnuda y metafórica habitación-, una vida vacía y desprovista de estímulos, motivaciones, ideales…

Vive influenciada por los patrones de conducta establecidos por la sociedad a la que pertenece y su dubitativa personalidad anda aún a la deriva; le atrae el riesgo de volar, pero sufre de vértigo y pavor a las alturas…

Su encuentro vacacional con la controvertida adolescente de igual edad, Auste -interpretada por Aiste Dirziute-, quien trabaja en múltiples ocupaciones para poder vivir y cuenta con una personalidad contrapuesta, más forjada y plena de vivencias, le hará cambiar radicalmente de rumbo…

Julija Steponaityte -Sangailé- y la realizadora Alante Kavaité.

Kavaité, sin un amplio historial profesional, ya que El verano de Sangailé, es el segundo largometraje que realiza la cineasta -aún poco conocida en los medios cinematográficos internacionales-, sí que ha conseguido con la compleja y actual temática de este filme llamar la atención mundial.

El trasfondo lésbico del filme, tema hoy de gran actualidad y atención social, tratado con la sutileza propia de una mujer de acusada sensibilidad, y manifiestas buenas dotes para la narración cinematográfica, han redundado en un filme de éxito para la crítica especializada y para el gran público.

El filme, obtuvo el importante Premio a la Mejor Dirección en el Festival Internacional de Cine de Sundance, 2015, en cuya organización estadounidense del prestigioso Instituto Sundance, se reconocen y apoyan los mejores trabajos internacionales de carácter independiente del año, en el cine, el teatro y la música cinematográfica.

Igualmente, el filme ha contado con otros importantes reconocimientos a la Mejor Dirección, 2015: por la Academia de Cine de Europa, selección para el apartado Panorama de la Berlinale (Alemania), concurso en la sección Nuevas Olas del Festival de Cine Europeo de Sevilla (España)…

Sobre la delicadeza y acierto con que Kavaité ha tratado el tema de las relaciones lésbicas en la adolescencia -que en el filme pudieran ser sólo amores de verano, en el autodescubrimiento de la personalidad-, la realizadora lituana ha confirmado que en su país de origen, donde el tema es aún marginal, el filme ha sido acogido sin escándalos y con naturalidad…

Aunque natural de Vilnius (Lituania), Kavaité está afincada en Francia, siendo su formación y pensamiento más franceses que lituanos. De hecho su filme El verano de Sangailé, ha tenido también, entre otros, el plausible reconocimiento de la veterana y prestigiosa revista internacional francesa Cahiers du Cinema…

Julija Steponaityte -Sangailé- y Aiste Dirziute -Auste-, en una escena del filme.
Aunque ambas actrices protagonistas de El verano de Sangailé, eran veinteañeras en el momento de su filmación, el acertado casting de Kavaité y la esmerada caracterización de los papeles de las adolescentes, confieren realismo y credibilidad a su trama.

Destaca en el filme la polifacética y versátil interpretación de Aiste Dirziute, en el papel de Auste, con la que ha conseguido diversos premios y reconocimientos, como: Premio Mejor Estrella Fugaz-Revelación -en el Festival Internacional de Cine de Berlin (Alemania)-, Mejor Actriz -en el Festival Internacional de Cine de Vilnius (Lituania)-, nominación a los premios Kinfo, como Actriz del Año...

Dirziute, actriz lituana de teatro, cine y televisión, quien de niña inició su formación en el estudio de la música, pasando después a la Academia Lituana de Música y Teatro, debutó pronto en las artes dramáticas, en una adaptación de la obra La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, interpretando el papel de Adela -la hija más joven-.

En el cine se inició coprotagonizando el filme Cantaremos, del prestigioso director, guionista y productor de cine británico, Robert Mullan.

Por sus premios y reconocimientos con El verano de Sangailé, adquirió prestigio internacional, siendo requerida para diversos trabajos, entre los que se espera el próximo estreno del filme Cenizas en la Nieve, coproducción de Lituania y Estados Unidos.

Metafórico y expresivo fotograma de la borrascosa, confusa y dubitativa adolescente Sangailé.

En un panorama actual, en el que el pensamiento científico parece pronunciarse decididamente por el determinismo de causas genéticas naturales heredadas, como origen de la homosexualidad, la bisexualidad o la heterosexualidad, aunque en ellas tengan también una poderosa influencia pautas sociales de conducta adquiridas -mayormente las sentimentales-, uno de los valores más destacados del filme El verano de Sangailé, es la naturalidad con que su realizadora trata el tema…

Cuando aún en numerosas sociedades, la homosexualidad y sus sentimientos, lésbicos o gay, es un tema tabú, maldito, vicioso, condenable…; es de agradecer y reconocer, reiteramos, la naturalidad y delicadeza, sin sensacionalismos ni escabrosidades, con que Kavaité narra el descubrimiento de la sexualidad en la compleja adolescencia.

En el filme El verano de Sangailé, es bien gratificante y de agradecer también, la ausencia de moralismos e inquisiciones ideológicas o religiosas…

Francisco Montero.

lunes, 16 de mayo de 2016







EL OLIVO


-Cartel del film-

Desde que se adueñó de la Comunidad Europea el liberalismo económico, o mejor dicho el liberalismo político-económico, Europa no tiene ni sombra de la utopía idealista que pretendió ser.

De poco, o nada, le han valido veinte siglos de filosofía griega, veinte siglos de derecho romano, veinte siglos de religiosidad y moralidad católica…

Desde que el liberalismo económico de los Estados Unidos de América se impusiera y sojuzgara a Europa, muchos de los valores ancestrales y tradicionales del veterano continente han sido arrancados de sus raíces….

La regeneración de Europa -que ya no es ni maestra de la vida, ni de la historia, ni de nada-, es hoy tan necesaria como el comer…

Una nueva utopía, un nuevo humanismo, nuevas raíces y ramas, en nuevas generaciones, es hoy la nueva gran esperanza del viejo continente…

Es el tema que trata, en clave de alegoría, fábula y metáfora, el sugerente y emocionante filme El olivo de Iciar Bollain.

Su historia troncal es bien sencilla, pero universal; como ocurre en contadas ocasiones, en la mayor sencillez, radica la mejor riqueza…

“La venta de un milenario olivo ejemplar -para símbolo publicitario de una falsa, especuladora y contaminante multinacional alemana-, por dos hijos arruinados por la crisis, que sólo reparan en el dinero que cobrarán y no en los sentimientos del abuelo por el árbol, sobre cuyas raíces han fructificado su vida, su historia, la de sus antepasados…”; no sólo es la historia de un frondoso árbol milenario, cuya vida se presume significativamente anterior a Cristo, sino que entre su rico ramaje se entrelazan numerosas vivencias humanas, sentimientos, pequeñas grandes historias…

      Tampoco es sólo la historia del abuelo que, tristemente, se sume en un profundo autismo e inanición...

La sencilla pero riquísima trama del guion de El olivo, es obra admirable del imaginativo autor Paul Laverty, compañero en la vida real de la directora del filme Iciar Bollain, con quien tiene tres hijos.

Paul Laverty, guionista de El olivo.
Aunque nacido en Calcuta -de padre escocés y madre irlandesa- el guionista Paul Laverty, quien estudió filosofía y derecho, pronto trabajó para una organización sobre los derechos humanos, interesándose en sus cometidos por el cine del veterano realizador Kenneth Loach, polémico cineasta representativo del realismo social británico, cuya constante temática ha sido la injusticia social y la defensa de los oprimidos.

Laverty, escritor y admirador muy identificado con la obra de Loach, escribió para el maestro, defensor de las clases sociales desfavorecidas, el guion del filme La canción de Carla, 1996, convirtiéndose desde entonces en su principal guionista.

A este primer guion como colaborador de Loach, en el que surgió una buena compenetración con el maestro, siguieron sucesivos trabajos para otros filmes como: Mi nombre es Joe, Pan y Rosas, Felices dieciséis -que obtuvo el premio al Mejor Guion en el Festival de Cine Cannes y la Espiga de Oro en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, 2002-…

Dados los éxitos cosechados en la colaboración entre ambos, prosiguieron con otros filmes como: Sólo un beso -premio del Jurado en el Festival de Cine de Berlín y en la SEMINCI de Valladolid, 2004, y premio César a la Mejor película Europea en Francia, 2005-, El viento que agita la cebada -Palma de Oro en Cannes, 2006-, En un mundo libre -premio al Mejor Guion, en el Festival Internacional de Cine de Venecia, 2007-…

La relación de Laverty con Iciar Bollain -quien trabajó para Loach como actriz en el filme Tierra y Libertad, 1995-, se afianza durante el rodaje del filme del realizador británico, La canción de Carla, cuando la inquieta cineasta española, escribe el libro Loach, un observador solidario -Editorial el País-Aguilar, 1996-…

Y se inicia la colaboración profesional entre ambos con su primer filme También la lluvia, 2010, Premio al Mejor Guion del Círculo de Español de Escritores Cinematográficos…

Javier Gutiérrez, Iciar Bollain, Anna Castillo y Pep Ambrós, equipo de El olivo.

Parece ser que Iciar Bollain se impregna de los valores humanos, el humanismo y las claves temáticas y estilísticas de Loach y Laverty, que aparecen indudablemente con vivacidad en los filmes de la cineasta madrileña: También la lluvia, Katmandú un espejo en el cielo y El olivo…

Bollain, de cuyo cine ya hicimos referencia en esta página, en febrero de 2012, acerca de Katmandú. Un espejo en el cielo, es, sin duda, la cineasta más representativa del cine español actual, por su nueva forma de hacer cine de realismo social y cultural, lejos de los tópicos y lugares comunes, de chanza y pandereta, que han proliferado en el mismo…

Desde que en 1983, a sus 16 años, Bollain debutara como actriz protagonista en el prestigioso filme El sur, de Víctor Erice, la cineasta viene siguiendo una brillante trayectoria; una treintena de filmes como actriz, y siete filmes de largometraje -más otros tantos cortos- como directora, avalan su fecundo historial.

Su filmografía ha sido reconocida con diferentes premios nacionales e internacionales, entre otros: Flores de otro mundo, obtuvo el reconocimiento de Mejor Película en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, 1999; Te doy mis ojos, obtuvo el premio Goya a la Mejor Película, concedido por la Academia del Cine Español, en 2003; También la lluvia, obtuvo más de media docena de los más importantes reconocimientos del Círculo Español de Escritores de Cine…

Simbólico y expresivo fotograma en el que el abuelo enseña a la nieta a plantar un nuevo olivo.

En las sociedades actuales del liberalismo económico, en las que impera no la libertad individual sino el libertinaje -o pillaje mercantilista-, que somete y esclaviza a las gentes como meras unidades de producción y consumo, poco o nada importan los pensamientos, sentimientos, vivencias personales…; prevalecen el materialismo desenfrenado, el dinero, el consumismo…

Las sociedades del liberalismo económico son sociedades sin espíritu, sin alma…

No siendo mera casualidad, ni trivialidad que la protagonista del filme, Ana Castillo, efectúe la elocuente y preciosa interpretación de la joven Alma

¡Y qué más se puede expresar…! Evidentemente, El olivo, es un bello y emotivo filme con alma...

Francisco Montero.

sábado, 16 de abril de 2016






MADAME MARGUERITE

-Cartel del filme-

Acaso, como confirman autorizados psicólogos y sociólogos, no haya peor mentira que la del autoengaño…

El autoengaño, creerse lo que no se es, suele ir asociado a la arrogancia, a la presunción y al alarde de unas cualidades o talento que no se tienen…

El autoengaño es un tema de extraordinario interés social actual, por estar asociado frecuentemente con el poder de políticos, líderes religiosos, personajes de éxito…

La gran mentira del autoengaño, la arrogancia de creerse poseedor de unos valores que no se tienen, suelen generar a su alrededor demasiados males personales y sociales: desamor, rechazos, burlas…

Las personas engañadas en sus falsos valores, se convierten casi siempre en ridículos payasos…

Es el tema que trata, con humor muy inteligente, sutilidad y elegancia, el filme del cineasta francés Xavier Giannoli, Madame Marguerite

La adaptación libre de su trama por Giannoli, basada en la historia real de la diva estadounidense Florence Foster Jenkins -que ha sido anteriormente llevada al teatro y pronto aparecerá una nueva versión cinematográfica, dirigida por Stephen Frears, y protagonizada por Meryl Streep y Hug Grant-, dejan patente el interés actual por el tema del autoengaño y la mentira.

Aunque la nueva versión de Stephen Frears que se nos anuncia, tiene un carácter más biográfico y personal acerca de la falsa y farsamente exitosa soprano, carente de talento musical; la versión libre de Giannoli es más incisiva en el tema del autoengaño y sus consecuencias personales y sociales.

Expresiva portada de un disco de la diva Florence Foster Jenkins.

La versión libre de Giannoli, sobre la soprano Florence Foster Jenkins, repara en las consecuencias de cómo las mentiras personales y sociales -dado que una pequeña mentira, puede generar grandes mentiras insostenibles-, suelen abocar al más estrepitoso fracaso, al descrédito, la destrucción personal y social…

-Como ha ocurrido siempre con las falsas famas, con el maquiavelismo de las políticas y religiones, que con farsa teatralidad venden idearios y dogmas que ni sus propios líderes se creen…

El guionista, director y productor de cine francés, Xavier Giannoli, con una decena de filmes en su historial, ha sido nominado y reconocido con los mayores galardones del cine en Francia, siendo distinguido en 2010, como Caballero de la Orden de las Artes y las Letras -una de las más altas distinciones del país galo-.

Giannoli, se inició como cineasta en el campo del cortometraje, contando en su historial con títulos como: La condena, Tierra Santa, Me encanta lo que haces, El dialogo en la cumbre, La entrevista… Siendo galardonado por éste último con los premios: César -de la Academia del Cine Francés-, y Palma de Oro -en el Festival de Cannes, 1998-.

Tras citados cortos, se afianzó como cineasta de prestigio, en el campo del largometraje con los títulos: Cuando yo era un cantante, Al principio, Superestrella, Madame Margarita… Obteniendo por este último el Premio Nazareno Taddei, en el Festival de Cine de Venecia, 2015; y una quincena de los más altos reconocimientos del Cine en Francia -César, Louis Delluc, Lumière...-, y la Semana Internacional de Cine de Valladolid, 2015 -España-.

Son claves fundamentales de su cinematografía: el tratamiento libre de temas de carácter biográfico y las tramas en las que se interrelacionan el drama y la comedia, con inteligentes connotaciones, sutil ironía, elegante humor…

Xavier Giannoli, director y coguionista de Madame Marguerite.

En el filme Madame Marguerite, Giannoli plasma magistralmente y con gran humor, sutiles connotaciones en torno a la arrogancia, la presunción, el “pavoneo” del que suelen revestirse los personajes que se autoengañan…

El metafórico filme, alude reiteradamente, con ironía, al consabido refrán universal de que “cuanto más alto se vuela más dura es la caída”…

La diva Florence Foster Jenkins -como bien expresan el cartel anunciador del filme o la portada de su disco-, dado que su buena posición económica se lo permitía, solía revestirse en sus actuaciones de exóticos plumajes, pavoneándose como si fuese ave real, ave del paraíso… Sin caer en la cuenta de que el ave del paraíso, pese a la belleza de su plumaje, emite uno de los sonidos más desagradables que se puedan escuchar…

Y sus más allegados familiares y colaboradores, que alimentaban su autoengaño, unos por compasión y otros comprados, se prestaban a dar pábulo a su pavoneo, como reza anecdóticamente el subtítulo de su disco “Gloria (????) de la canción”…

Es la metáfora de lo que suelen ocurrir con tantos líderes en nuestra teatral, falsa y farsa sociedad… 
-¡Ay si muchos de ellos, desprovistos de pavoneo, se viesen o se escuchasen a sí mismos…!-

La hora de la verdad...  Elocuente fotograma de Madame Marguerite.

Junto a su brillante guion y puesta en escena, otro de los destacados valores del filme es el de sus interpretaciones…

Magistral la interpretación de la veterana actriz francesa, de teatro y cine, Catherine Frot en el difícil papel de Madame Marguerite, con el que ha obtenido importantes reconocimientos y galardones nacionales e internacionales.

Inolvidable la dramática puesta en escena e interpretación del genial cómico Michel Fau, del expresivo pasaje -aplicado al filme- de la ópera de Ruggero Leoncavallo, “Ríe payaso”…

Francisco Montero.

miércoles, 16 de marzo de 2016







LA HABITACION

-Cartel publicitario del filme.-

No hay nada que humanice más a la persona, al hombre, a la sociedad en general, que los afectos, los buenos sentimientos, el buen amor…

Contrariamente, el desafecto, el egoísmo, la imposición, la coacción…, deshumanizan, esclavizan, generan monstruosidades…

Una sociedad sin afectos, sin buenos sentimientos, es una sociedad enferma, monstruosa…

Se podrá coaccionar y privar a la persona de la libertad, reducir su vida a una minúscula y angosta habitación o calabozo, pero nunca se podrán someter, encerrar o esclavizar, sus sentimientos, sus afectos…

Es el tema esencial que trata el metafórico filme del realizador irlandés Lenny Abrahamson, La habitación

Desde que leímos en 1970 el impresionante relato del Premio Nobel Alexandr Solzhenitsyn, Un día en la vida de Iván Denísovich -escalofriante historia sobre la privación de libertad de un deportado, en los campos de trabajo soviéticos, experiencia que sufrió el autor-, hasta la novela de Emma Donoghue y el filme homónimo La habitación, no habíamos conocido otro relato similar, tan interesante y humanista, de denuncia y contra el encarcelamiento forzado, el sometimiento, la esclavización, la privación de la libertad…

La trama de La habitación tiene sus antecedentes en el famoso Caso Fritzl, ocurrido en Austria; la historia real de Elizabeth Fritzl, quien fue encerrada en un sótano durante veinticuatro años por su monstruoso padre, el incestuoso y pederasta electricista Josef Fritzl, quien abusó sexualmente de ella desde los 11 años y con la que tuvo siete hijos…

Escabroso caso que por su horror conmocionó mundialmente…

Con minuciosidad y valentía, trata de ello la novela de la irlandesa -residente en Canadá- Emma Donogue, con la que en el 2010 obtuvo diversos reconocimientos y premios canadienses e internacionales como: el Irish Book Award, el Rogers Writers Trust Fiction Prize, finalista al prestigioso Premio Orange de Inglaterra…

El guion literario del filme ha sido escrito también por Emma Donogue, por lo que, con la mayor expresividad de la imagen, las elipsis narrativas propias del cine y sin concesiones a la escabrosidad y al sensacionalismo, se ha tratado con énfasis lo esencial de la novela, reparando en la afectividad entre la madre y el hijo protagonistas de la historia.

El director, los tres protagonistas y la novelista-guionista de La habitación.
Resultan excepcionales en el filme las interpretaciones de sus protagonistas: Brie Larson, en el papel de la madre Joey, y de Jacob Tremblay, su hijo Jack de cinco años, que nada sabe del mundo exterior a la habitación en la que viven encerrados, salvo lo que le han enseñado con afecto real su madre y ficticiamente la televisión…

Sin la menor duda, junto a la impresionante historia del filme llamada a provocar la repulsa hacia el maltrato humano, su valor más relevante es la interpretación de la protagonista Brie Larson.

La actriz californiana Brianne Sidonie -conocida artísticamente como Brie Larson-, emociona con su sentida interpretación de Joey, la madre que soporta la cruel esclavización, personal y sexual, en la que vive sometida, en el reducto de una lóbrega habitación, pensando obsesionada en la liberación y educación de su pequeño hijo…

Larson, vegetariana que no consume carne de animales, por considerarlos seres sufrientes a los que hay que evitar su explotación, enjaulamiento y maltrato, manifiesta en sus interpretaciones su extraordinaria filosofía personal, sensible y comprometida en su vida real…

Desde que se inició en televisión en 1998, ha compartido intensamente este medio con el cine, con más de cincuenta actuaciones como actriz de reparto o protagonista en filmes cinematográficos y episodios televisivos, en los que ha dejado patentes sus excepcionales dotes interpretativas y dramáticas; interviniendo también en algunos cortometrajes como coguionista y codirectora.

Metafórico y expresivo fotograma de Jack -Jacob Tremblay- y Joey -Brie Larson-, en La habitación.
En la filmografía de Larson destacan títulos como: Pequeños salvajes (2006), Tanner Hall (2009), Don Jon (2013), Y de repente tú (2015), o La habitación (2015), por cuyo papel la actriz ha sido muy premiada y reconocida internacionalmente.

Entre los premios que se le han concedido como Mejor Actriz del 2015 por su protagonismo en La habitación figuran: Premio de la Asociación de Críticos de Cine, Premio del Consejo Nacional de Crítica de Cine, Premio del Sindicato de Actores de Cine, Premio de la Organización de Cine Independiente, Premio de la Academia Británica de Cine y Televisión, Globo de Oro, Oscar…

Junto al difícil papel de Brie Larson -en la situación tan insólita, anormal y surrealista, como es la de la madre Joey-, atrae poderosamente la atención -motivando afectuosidad y compasión- el dificultoso papel, entre realidad e irrealidad, del hijo Jack, protagonizado por Jacob Tremblay…

El pequeño Tremblay, debutó en el cine con sólo siete años de edad y cuenta ya en su historial con más de una decena de interpretaciones en el cine y la televisión, habiendo sido muy aplaudido y premiado en títulos como: Los Pitufos 2, El hurón mágico (2013), Extraterrestrial (2014), El hermano de Gord, La habitación (2015)…

Como Actor Prometedor, Actor Revelación y Mejor Actor de Reparto, ha sido distinguido también con más de una decena de importantes reconocimientos y premios de: Sindicato de Actores de Estados Unidos, Asociaciones de Críticos de Cine de Austin y Chicago, “Satellite” de la International Press Academy…

Abrahamson, dirige al pequeño Tremblay en el rodaje de La habitación.

El irlandés Lenny Abrahamson, filósofo, guionista y director de cine, sólo tiene en su historial cinematográfico media docena de filmes, en los que trata temas existencialistas en situaciones poco convencionales, reparando en el intimismo y los sentimientos de sus personajes: Adan y Paul (2004), es la historia de dos amigos drogodependientes, que sufren el rechazo social e intentan superar su adicción; Garaje (2007), trata del empleado de una solitaria gasolinera que se afana por descubrir incentivos vitales en su monótona situación de aislamiento; What Richard Did (2012), trata del enamoramiento, los celos, la rivalidad, el éxito y el fracaso, de un brillante jugador de rugby adolescente…

Por citados filmes, ha sido reiteradamente reconocido como Mejor Director por la Academia de Cine y Televisión de Irlanda…

Internacionalmente, ha logrado el respaldo como buen director, que trata con excepcional interés el intrigante mundo intimista de los sentimientos y afectos personales frente a la repulsa social, con La habitación

Francisco Montero.